Proteínas, las justas, y como siempre, mejor con variedad.
Una alimentación fundamentada en demasía en alimentos de origen animal nos privará de los beneficios de algunos componentes vegetales y podría generar problemas con nuestros triglicéridos y colesterol.
Igualmente, la ausencia de alimentos de origen animal planteará problemas. Pero cuestionar esta falta de variedad basándose exclusivamente en las proteínas es poco afortunado, ya que las animales son más completas.
Comemos proteínas, formadas por aminoácidos para construir nuestras propias estructuras proteicas.
El organismo es capaz de sintetizar algunos aminoácidos a partir de moléculas más pequeñas, pero hay otros que debemos ingerir como tales, porque no los podemos autosintetizar. Necesitamos el aporte de todos los aminoácidos esenciales, asegurado con las proteínas de origen animal, pero no con todas las de origen vegetal, que suelen carecer de alguno esencial. De ahí la complementación proteica; mezclar legumbres y cereales para conseguir, entre las dos, todos los aminoácidos necesarios. La ingesta general de proteínas no debería superar el 15-20% de las necesidades energéticas totales diarias, y al menos una tercera parte deberían ser animales.
José Ignacio Arranz
Foro Interalimentario.



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