Intolerancia a la lactosa

Definición

La intolerancia a la lactosa es la alteración por que una persona no puede digerir la lactosa, el azúcar de la leche. Se debe a la carencia de la enzima lactasa, que es necesaria para digerir la lactosa. Los síntomas de la intolerancia a la lactosa puede pueden presentarse como pesadez de estómago, gases y dolor abdominal.

Las últimas cifras establecen que un 75% de la población mundial es intolerante a la lactosa. Destacan países como Tailandia con un porcentaje del 98% y México con un 83%. En España es todavía reducido, pero existe un paulatino crecimiento siendo un 15% de la población, las personas intolerantes a la lactosa.

En la intoleracia a la lactosa puede diferenciarse,

  1. Intolerancia primaria o genética (minoritaria): de origen genético, existe una pérdida progresiva de la producción de la lactasa, y por tanto una pérdida gradual de la capacidad de digerir la leche. Suele darse a lo largo de la vida en ciertos grupos étnicos. Es progresiva y permanente.
  2. Intolerancia secundaria (mayoritaria): la disminución de la producción de la lactosa está provocada por un daño intestinal temporal (generalmente causado por una gastroenteritis vírica/ver las causas en el siguiente apartado). Este tipo de intolerancia es muy frecuente en la infancia tras un episodio de gastroenteritis agudo. Es transitoria y recuperable.

La intolerancia secundaria puede ser provocada por varias causas:

  • Después del destete, se debe ir introduciendo la leche de forma gradual, para que se desarrollen progresivamente las enzimas responsables de su digestión.
  • Problemas intestinales provocados por virus, bacterias o parásitos.
  • Intolerancia al gluten
  • Intolerancia a las proteínas de la leche de vaca
  • Malnutrición debida a una diarrea prolongada
  • Operaciones quirúrgicas del intestino delgado
  • La toma de ciertos antibióticos (como la neomicina o la kanamicina)

Síntomas

La sensiblidad a la lactosa varía según las personas, algunas notan sus efectos de forma inmediata tras consumir pequeñas cantidades, mientras que otras tienen un umbral de sensiblidad más alto.

Los síntomas se presentan frecuentemente después de la ingestión de productos lácteos.

  • náuseas
  • dolor abdominal
  • espasmos
  • hinchazón y distensión abdominal
  • gases abdominales y flatulencias
  • diarreas ácidas
  • heces flotantes
  • defecación explosiva
  • vómitos

Diagnóstico

Test de tolerancia:

Al paciente se le suministran 100 gramos de lactosa y las muestras de sangre se toman a los 30, 60 y 120 minutos después de haberla ingerido. Normalmente debe aparecer un aumento de 2mg/dl de glucosa a las 2 horas de la ingesta de la lactosa.

Test de hidrógeno en el aliento:

Al paciente se le suministra una solución con lactosa y a intervalos posteriores de tiempo se le hace soplar unas bolsas herméticas de donde se recogen muestras. Cuando los azúcares no digeridos son transportados al intestino grueso, las bacterias presentes allí lo utilizarán como alimento y crearán hidrógeno como producto de desecho.
El hidrógeno detectado en la respiración indica que el azúcar ha entrado en el intestino grueso no habiendo sido bien absorbido en el intestino delgado.

Biopsia del intestino delgado:

Al paciente se le toman muestras de una biopsia del intestino delgado y se constata la presencia o no de lactasa en la mucosa intestinal.

Tratamiento

El único tratamiento es la eliminación de la leche de la dieta y la sustitución por productos lácteos alternativos. Existen en el mercado una gran variedad de leche y productos lácteos de avena, soja, etc.
Existen también productos tradicionales que carecen de lactosa similares en aspecto y sabor a la leche tradicional.

Fuente: www.nutricionysalud.org, www.lactosa.org