Un exceso de información técnica no ayuda, confunde
El consumidor es cada día más exigente en la demanda de información.
Es legítimo y deseable. Sin embargo, corremos el riesgo de inundar con excesos que, en ocasiones, más que ayudar, generan dudas que le dificultan llevar a cabo una opción de compra responsable.
En el caso de las carnes de vacuno, tras la crisis de las vacas locas se decidió por incorporar con carácter obligatorio al etiquetado una información relativa a la trazabilidad más bien destinada a los agentes de control que a los consumidores. El inspector conoce previamente todo lo necesario de la trazabilidad para permitir o denegar la comercialización. Dadas las cotas de percepción subjetiva del riesgo que concurrieron en aquel caso, se consideró conveniente informar al consumidor acerca del país de nacimiento, cría, sacrificio y faenado.
No es el consumidor quien deberá gestionar el riesgo, pues un veterinario cualificado ya lo ha hecho antes por él. Cabría tender a una situación semejante (dar al consumidor información técnica destinada al inspector) si se informase del tipo de alimentación del animal de abasto. Tal información no debería modificar la opción de compra, no podría ayudarle a decidir, pues su interpretación precisa del conocimiento especializado en la materia.
J.I.Arranz Recio
Director General del Foro Interalimentario








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