El gazpacho a examen
Gracias a las hortalizas que contiene, el gazpacho es una fuente natural de vitaminas (A y C), minerales (potasio, sodio y magnesio) y licopeno, un potente antioxidante procedente del tomate.
Se prepara con aceite de oliva, por lo que también proporciona vitamina E (otro antioxidante) y ayuda a disminuir el colesterol malo (LDL), al tiempo que aumenta el colesterol bueno (HDL). Desde el punto de vista de la salud, el gazpacho es un producto saludable y recomendable durante todo el año.
En su contra tiene limitación para personas con problemas de digestión de productos como el ajo, pimiento y pepino y pueden causar ardor y reflujo por su carácter ácido (vinagre). El gazpacho contiene unas cantidades mínimas de proteínas e hidratos de carbono, y, en algunos casos, los niveles de sal resultan excesivos, lo que ocurre habitualmente en los alimentos elaborados de forma industrial.
La OCU realizó un estudio publicado en mayo del año 2008 (OCU-Compra maestra nº 326) en la que analizaron 24 productos del mercado. Sus conclusiones son,
A pesar de estar preparado a base de hortalizas, que supuestamente aportan mucha fibra dietética, y aceite de oliva, que proporciona grasa, el gazpacho envasado contiene menos fibra y energía que uno casero. Comparado con una receta de gazpacho casero, el gazpacho envasado supone entre un 10% y un 65% menos de energía, en función del fabricante. Esto ocurre normalmente por la ausencia de pan y, en algunos casos, porque el fabricante incluye menos cantidad de aceite en su preparación de lo que sería deseable.
Esta ausencia de pan, permite que sea un producto apto para celiacos, pero se recomienda siempre comprobarlo en el etiquetado de los productos.
Algunos fabricantes comercializan un gazpacho bajo la denominación de "suave". Para "suavizar" el sabor del gazpacho, incorporan algunos ingredientes poco habituales en la receta tradicional del gazpacho, como mayonesa o leche en polvo. Es importante que las personas con alergias al huevo o a la leche, se compruebe primero la información proporcionada en la etiqueta.
En otros casos, el fabricante varía el porcentaje de hortalizas y aceite, e incluso se llegan a sustituir hortalizas por agua. El aporte nutricional no suele variar en estos casos, pero sí se logra modificar el sabor.
Las etiquetas no siempre incluyen la lista completa de ingredientes ni el porcentaje real de hortalizas, fundamental en el caso del gazpacho, o la información nutricional (incluyendo contenido en sal, grasas saturadas o azúcares). Seria deseable que todos los fabricantes incluyan un teléfono de atención al consumidor, una dirección de Internet o postal, pero no siempre ocurre así.
Fuente: OCU-Compra Maestra 326 Mayo 2008








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